Hace un poquito menos de una semana, yo estaba ahí sentado mirando el mar y se me ocurrió sacar esa foto y dió la casualidad que las olas se pusieron muy fotogénicas y quedó así.
El año pasado me acuerdo que me fuí de vacaciones con la idea de descontrolar y hacer todas esas cosas que con 18 años recién cumplidos podés llegar a imaginar que vas a hacer estando lejos de tu casa por tantos días. Este año mi idea fue otra, tuve un año cargadísimo y a la vez medio monótono de cosas de todo tipo, y por alguna razón que no me terminaba de definir, necesitaba unas vacaciones para relajarme, despejar mis pensamientos y focalizar mis proyectos.
Un día que estaba solo en el departamento se me ocurrió ir a sentarme a esas piedras y quedarme un rato pensando. Fue chistoso porque estaba yendo solo por la costa a sentarme ahí mientras toda la gente iba para el otro lado con sus sombrillas y lonas, me daba gracia en cierto punto.
Mi cabeza pasó por un sinfin de momentos y personas. Es evidente que la melancolía es parte de mi personalidad, pero no de la trágica sino de la que te viene cuando te empezás a recordar.
El futuro y el destino son técnicamente impredecibles, pero tengo muchisimas cosas en mente para esto nuevo que empieza. Quién sabe si triunfe, quién sabe si caiga, pero nada me saca mis ganas de arriesgarme. El que no arriesga no gana.
El año que pasó aprendí muchisimas cosas por voluntad propia, otro tanto a la fuerza y otro poco gracias a personas que aparecieron en mi vida, algunas que aparecieron y se quedaron y otras que no llegué a conocer pero que me dieron golpes fugaces que me dejaron por lo menos una marca.
No me sentía preparado, me sentía un tanto vacío a hasta sin ganas, o con la cabeza en cosas más frívolas que hoy no tienen tanta importancia. Mi cabeza sigue siendo iguál de volatil y precipitada, pero hoy me siento lleno de energías y feliz.
Siempre dije que la sonrisa es un rasgo clave que a mi me encanta observar en las personas, y hoy me fascina verlo en mi cara.
Estoy sobrecargado de cosas positivas, tantas que hasta a veces me asusta o me hace sentir que es un tanto utópico. Pienso encarar este año de una perspectiva distinta y prosperar en lo que me propongo. Sigo igual de ambicioso e impulsivo pero quizás ahora tengo un par de golpes ya guardados que me sirven de lección.
No se si sea algo normal soñar tanto y tantas cosas juntas y variadas, pero por lo menos a mi persona le dan un toque más de vitalidad y combustible.
El año pasado me acuerdo que me fuí de vacaciones con la idea de descontrolar y hacer todas esas cosas que con 18 años recién cumplidos podés llegar a imaginar que vas a hacer estando lejos de tu casa por tantos días. Este año mi idea fue otra, tuve un año cargadísimo y a la vez medio monótono de cosas de todo tipo, y por alguna razón que no me terminaba de definir, necesitaba unas vacaciones para relajarme, despejar mis pensamientos y focalizar mis proyectos.
Un día que estaba solo en el departamento se me ocurrió ir a sentarme a esas piedras y quedarme un rato pensando. Fue chistoso porque estaba yendo solo por la costa a sentarme ahí mientras toda la gente iba para el otro lado con sus sombrillas y lonas, me daba gracia en cierto punto.
Mi cabeza pasó por un sinfin de momentos y personas. Es evidente que la melancolía es parte de mi personalidad, pero no de la trágica sino de la que te viene cuando te empezás a recordar.
El futuro y el destino son técnicamente impredecibles, pero tengo muchisimas cosas en mente para esto nuevo que empieza. Quién sabe si triunfe, quién sabe si caiga, pero nada me saca mis ganas de arriesgarme. El que no arriesga no gana.
El año que pasó aprendí muchisimas cosas por voluntad propia, otro tanto a la fuerza y otro poco gracias a personas que aparecieron en mi vida, algunas que aparecieron y se quedaron y otras que no llegué a conocer pero que me dieron golpes fugaces que me dejaron por lo menos una marca.
No me sentía preparado, me sentía un tanto vacío a hasta sin ganas, o con la cabeza en cosas más frívolas que hoy no tienen tanta importancia. Mi cabeza sigue siendo iguál de volatil y precipitada, pero hoy me siento lleno de energías y feliz.
Siempre dije que la sonrisa es un rasgo clave que a mi me encanta observar en las personas, y hoy me fascina verlo en mi cara.
Estoy sobrecargado de cosas positivas, tantas que hasta a veces me asusta o me hace sentir que es un tanto utópico. Pienso encarar este año de una perspectiva distinta y prosperar en lo que me propongo. Sigo igual de ambicioso e impulsivo pero quizás ahora tengo un par de golpes ya guardados que me sirven de lección.
No se si sea algo normal soñar tanto y tantas cosas juntas y variadas, pero por lo menos a mi persona le dan un toque más de vitalidad y combustible.
