martes

Muchas veces la vida nos presenta situaciones y momentos en los que nos quedamos sin habla, en mí particularmente parecería que mi cerebro se tomara un break de minutos en los que hilar una oración es lo más complicado que me pudo pasar, sostener una idea es un imposible, y mirar a los ojos a una persona es directamente utópico. 
En los momentos en los que estoy completamente solo, como ahora, y no tengo nada ni nadie que me rodea ni me observa, pareciera que me florecen cosas de adentro que siempre cuestiono por qué no salen a la luz en otro momento.
Creo que muy en el fondo de mi persona hay un ser fuerte, luchador y descarado que únicamente se hace visible cuando estoy solo o arriba de un escenario, y verdaderamente me frustra que pase eso, pero de a poco intenta salir a flote.
No quiero ponerme en el papel de un activista de la paz y la serenidad ni quiero caer en lo cursi, pero cada día que pasa y cada situación que voy viviendo me hace darme cuenta lo fácil que es ganarle a las cosas que nos causan dolor si realmente nos proponemos hacerlo, la vida es tan linda o tan dramática según como la queramos ver, es netamente subjetivo. Pero a veces pareciera, por lo menos en lo que a mí respecta, que si nos entragaramos sin problemas ni prejuicios a lo que la vida nos va planteando, las cosas pueden darse de manera mucho menos problemática y hasta más amena. Al fin y al cabo las cantidad de puertas que el destino puede presentar son muchas, y todas diferentes, solo queda en uno cual abrir y cual no.
Todo está en saber mirar y sentir a fondo todo lo que la suerte nos da.
Deberia yo también dejar de esconderme tanto y poner mi espalda como cara a momentos que quién sabe en qué podrían desencadenar con un poco más de simpatía.
Si me ofrecen una mirada distinta de las cosas ¿Por qué negarla? cerrarse a las cosas nunca es la solución, hasta podría llegar a sacar cosas productivas y terminar aprendiendo de lo que me muestren.
Hay que hacer las cosas sin miedo e inseguridades, creo que los miedos son una especie de paredes que nos encierran y no nos dejan caminar o nos dejan estancados en tiempo y lugar.
Aprender a estar solo y también a estar con todos, y también por qué no, a elegir con quién compartir. Donde algo se pierde, siempre algo se encuentra, y donde un camino parece llegar a su fin, otro nuevo comienza. Llorar a veces te permite sanarte un poquito, y en el fondo te asegura que después va a haber risas.
Tenemos que permitirnos lastimarnos y dejarnos curar, así como también curarnos y tratar de que no nos lastimen. Es sano tener dudas y contrastarlo con un poco de fe. 
Regalar y regalarse, tratando de vivir cada día como si fuera el último o por lo menos intentar hacerlo, cosa que debería hacer con más frecuencia.
Ultimamente estoy viviendo mucho en la ilusión, casi como si mi inestabilidad constante hubiese decidido llevarme a pensar estas cosas, que no se si estarán lejos o cerca de alguna verdad, pero es lo que pienso.
Lo siento algo así como darse cuerda a uno mismo para no tener una vida monótona o quedarse sin combustible.
Para mí la felicidad estan en las cosas simples y chiquitas que nos pasan en la vida: pensar en cosas grandes, que te den un beso sorpresa, sonreir, tirarse al pasto,un abrazo de despedida, que te digan te quiero, dejarse mimar, las ilusiones, los imposibles, pedir un deseo, mojarse con la lluvia, llorar, decir gracias, pedir perdon, la gente nueva, gente de siempre y también el amor (sí, me puse cursi).